MINEDU: Normas de Convivencia y Medidas Correctivas

Normas de Convivencia
Son pautas sociales diseñadas para facilitar la interacción y el respeto mutuo. Para que sean efectivas, deben ser consensuadas (elaboradas con los estudiantes) y redactadas en positivo.
Medidas Correctivas
Son las acciones que se aplican cuando una norma se incumple. Su objetivo no es humillar, sino lograr que el estudiante asuma la responsabilidad de sus actos y repare el daño.

NORMAS DE CONVIVENCIA

Las normas de convivencia buscan crear un clima de respeto, armonía, justicia y solidaridad. Su cumplimiento ayuda a cuidar y fortalecer aquellos principios que la escuela considera más valiosos.

¿Qué son las normas de convivencia?

Son un instrumento que contribuye a la promoción de la convivencia escolar democrática a través del establecimiento de pautas de comportamiento y medidas correctivas.
La CE democrática implica que, a través de las relaciones interpersonales, las/los estudiantes construyen experiencias de aprendizaje relacionadas con el ejercicio de la ciudadanía, la responsabilidad, la solidaridad y el respeto por la autoridad y las leyes.
Las pautas de comportamiento están basadas en valores, actitudes, acciones y prácticas que la comunidad educativa espera de todos sus integrantes.
Las medidas correctivas o reguladoras son las acciones disciplinarias que gestionan el comportamiento retador o disruptivo de las/los estudiantes y fortalecen su capacidad de autorregulación, siempre de acuerdo con su edad y nivel de desarrollo, respetando su dignidad y sus derechos.

¿Cuáles son las características de las normas de convivencia?

La eficacia de las normas de convivencia radica en la facilidad con la que las personas pueden apropiarse de ellas e incorporarlas en sus comportamientos cotidianos. Por ello, es importante que estas respondan a la realidad sociocultural de la escuela y que tengan en cuenta las necesidades de la comunidad, las lenguas originarias y el bienestar colectivo.

Las normas de convivencia:

• Son universales; aplicables a todas las personas que forman parte del entorno escolar.
• Se redactan en primera persona del plural (“nosotros”) y en un lenguaje claro y sencillo para facilitar su comprensión.
• Describen el comportamiento deseado de forma propositiva, en lugar de señalar aquello que no se debe hacer.
• Son pocas; de modo que pueden ser recordadas y cumplidas con facilidad.
• Son cortas, concisas y pueden ser puestas en práctica sin dificultad.
• Son adecuadas a cualquier etapa del desarrollo de las personas.

¿Cómo se construyen las normas de convivencia?

Deben construirse a través de un proceso democrático y participativo.
Su proceso de elaboración es liderado por el Comité de gestión del bienestar y cuenta con la participación de la comunidad educativa o sus representantes (al menos: el/la director/a, así como representantes del grupo de docentes, auxiliares, estudiantes y familias).

Los pasos a seguir para la elaboración de las normas de convivencia en la escuela son los siguientes:

• Sensibilizar a la comunidad educativa sobre la importancia de la construcción participativa de las normas de convivencia.
• Recoger información sobre la calidad de la convivencia en la escuela.
• Revisar el diagnóstico del Proyecto Educativo Institucional (PEI) o del Documento de Gestión (DG).
• Revisar la normatividad vigente en materia de gestión de la convivencia escolar.
• Determinar la metodología a ser utilizada para motivar la participación y lograr el consenso necesario.
• Desarrollar el proceso de construcción con la comunidad educativa o sus representantes.
• Aprobar las normas de convivencia en sesión del CONEI.
• Formalizar las normas mediante resolución directoral e incluirlas en el Reglamento interno o en el Documento de gestión, según corresponda.
• Difundirlas periódicamente a la comunidad educativa a través de diferentes medios físicos y virtuales de la IE o programa educativo.
• Darles seguimiento y evaluarlas periódicamente. Esta labor puede ser desarrollada por el Comité de gestión del bienestar.

MEDIDAS CORRECTIVAS O REGULADORAS

Durante el proceso formativo, es inevitable que los y las estudiantes incumplan ciertas normas de convivencia. Según sus experiencias y emociones previas, pueden mostrar comportamientos disruptivos que desafían dichas normas, así como el desarrollo de las sesiones de aprendizaje, y afectan la convivencia escolar.
Ante dichos comportamientos, se requiere de una intervención por parte de los adultos a través de las medidas correctivas o reguladoras.

¿Qué es un comportamiento disruptivo?

El comportamiento de las/los estudiantes ocurre en el marco de relaciones interpersonales, influenciadas por su contexto familiar, escolar, cultural o socioeconómico.
Los comportamientos disruptivos o de alto riesgo expresan una necesidad afectiva o cognitiva, que puede ser efecto de las privaciones o afectaciones que estaría sufriendo la/el estudiante en la escuela o en otros contextos. Por ello, es fundamental que toda intervención ante este tipo de comportamientos parta de una reflexión sobre la realidad social de la/el estudiante, procurando comprender las implicancias afectivas y cognitivas que esta podría tener sobre su desarrollo.

Los comportamientos disruptivos presentan diferentes niveles de perturbación del entorno de aprendizaje. Para ello, se recomienda tener en cuenta los siguientes indicadores de gradación asociados a los comportamientos de las/los estudiantes:

a) Gravedad: considera el nivel de afectación a las relaciones interpersonales que ocurren en la escuela.

b) Frecuencia: considera el nivel de recurrencia del comportamiento disruptivo.

c) Intensidad: considera el nivel de dedicación, esfuerzo y planificación asociado al comportamiento disruptivo.

d) Desafío a la autoridad: considera el nivel de oposición a las normas y a las figuras de autoridad en la escuela.

e) Destructividad: considera el nivel de afectación a los elementos materiales de la escuela.

f) Agresividad: considera el nivel de energía y belicosidad asociadas al comportamiento disruptivo.

¿Cómo facilitar el cambio de un comportamiento disruptivo?

El cambio de un comportamiento disruptivo en las/los estudiantes implica el desarrollo de un proceso de reflexión y desarrollo de sus habilidades socioemocionales, que contribuyan en la autorregulación mental (forma de pensar y sentir) y conductual, para así impactar en la mejora de su interacción social. Por ello, antes de idear la medida correctiva que mejor se adapte al comportamiento disruptivo, como adultos se debe:
1. Tomar en cuenta las características particulares de cada estudiante. Evita etiquetarla(o), y resalta sus fortalezas.
2. Conoce la situación a fondo, especialmente si es frecuente o si hay antecedentes.
3. Muestra respeto por la/el estudiante, por ti mismo y por la situación.
4. Evita caer en el trato humillante y nunca emplees el castigo físico.
5. Ten claros los comportamientos o habilidades que deseas lograr en la/el estudiante.
6. Desarrolla una conversación empática y reflexiva, que reconozca el error como una oportunidad de aprendizaje enfocada en soluciones.
7. Promueve el desarrollo de sus habilidades socioemocionales (regulación de emociones, comunicación, empatía, entre otras).
8. Apoya a las/los estudiantes a identificar las fuentes de conflicto que alteran su comportamiento y la norma que se ha transgredido.

¿Cómo elaborar las medidas correctivas o reguladoras?

Teniendo en cuenta la disciplina con enfoque de derechos, las medidas correctivas deben ser: 1. Respetuosas de las diferencias culturales y libres de toda forma de violencia física o humillante.
2. Formativas, orientadas a que los estudiantes se hagan responsables de sus acciones, con expectativas de cambio claras y positivas.
3. Relacionadas con la conducta que se pretende desarrollar o fortalecer.
4. Razonables; enfocadas en lograr una mejora o aprendizaje.
5. Proporcionales a la falta cometida, teniendo en cuenta la frecuencia con la que ocurre y las circunstancias que llevaron a cometerla.
6. Graduales; acorde a los ciclos y etapas de desarrollo.
7. Precisas, con contenidos y objetivos concretos, claros y comprensibles.
8. Reparadoras del daño, tomando en cuenta una propuesta de reparación planteada por el agraviado o agraviada. Dichas propuestas deben ser realistas y estar al alcance de las posibilidades de las/los estudiantes.
9. Restauradoras de las relaciones afectadas, especialmente en el caso de violencia o acoso.
10. Útiles; que ayuden a las/los estudiantes a aprender de sus errores y aportar al bienestar común.

¿Cómo implementar una medida correctiva?

Como docente tutor(a) debes: • Mantener la comunicación con la familia para recoger información sobre la situación actual de la/del estudiante. Esta comunicación puede ser presencial, a través de una videollamada o una llamada telefónica.
• Reflexionar con la/el estudiante sobre las motivaciones y consecuencias de su comportamiento disruptivo.
• Brindar orientaciones a la/al estudiante para reparar la falta cometida con la o las personas afectadas.
• Comunicarse con la familia para brindarles pautas concretas sobre su rol de acompañamiento y de supervisión para regular el comportamiento disruptivo de la/del estudiante.
• Generar un espacio de reflexión y compromiso con la/el estudiante y su familia para implementar una acción estratégica que fortalezca sus capacidades.
• Hacer seguimiento a la familia para recoger información sobre el proceso de acompañamiento y supervisión para prevenir un nuevo episodio del comportamiento disruptivo.

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